Basta de vos que es temprano,
me dijo y se fue: al río a pasear, a bucear en la humedad del aire,
las florecidas de primavera.
Tal vez, sentarse en la orilla. Tal vez, cerrar los ojos para nadar entre los peces de colores que ilumina imaginando. Y en mi cabeza quedó saltando
Basta de vos que es temprano.
Es verdad, la mañana recién empieza (para estos ojos). Es temprano en las agujas, que avanzan sin parar para hacerlo tarde. Fue lo último que dijo. Puede llegar a ser eso que en meses o años se recuerde como el final. ¿Quién sabe si volveremos a hablar? ¿Quién sabe si volveremos a vernos? ¿Quién sabe? Y se fue, confiada en que por ser temprano, en horas o días, o en algún momento tendré tiempo para seguir disfrutándola hasta que vuelva a decirme basta, basta de vos que es temprano.
Ahora debe estar caminando en adoquines, zigzagueando los árboles de las veredas, sonriendo a los vecinos que no entienden, ni tienen por qué. Quizás, pase por un kiosco a comprar dos caramelos para guardar uno y disfrutarlo en la orilla, mientras piensa en volar, emulando a los pájaros. Estará pensando en algo dicho o hecho, o por hacer.
Basta de vos que es temprano.
Tal vez también le haya quedado haciendo eco
me dijo y se fue: al río a pasear, a bucear en la humedad del aire,
las florecidas de primavera.
Tal vez, sentarse en la orilla. Tal vez, cerrar los ojos para nadar entre los peces de colores que ilumina imaginando. Y en mi cabeza quedó saltando
Basta de vos que es temprano.
Es verdad, la mañana recién empieza (para estos ojos). Es temprano en las agujas, que avanzan sin parar para hacerlo tarde. Fue lo último que dijo. Puede llegar a ser eso que en meses o años se recuerde como el final. ¿Quién sabe si volveremos a hablar? ¿Quién sabe si volveremos a vernos? ¿Quién sabe? Y se fue, confiada en que por ser temprano, en horas o días, o en algún momento tendré tiempo para seguir disfrutándola hasta que vuelva a decirme basta, basta de vos que es temprano.
Ahora debe estar caminando en adoquines, zigzagueando los árboles de las veredas, sonriendo a los vecinos que no entienden, ni tienen por qué. Quizás, pase por un kiosco a comprar dos caramelos para guardar uno y disfrutarlo en la orilla, mientras piensa en volar, emulando a los pájaros. Estará pensando en algo dicho o hecho, o por hacer.
Basta de vos que es temprano.
Tal vez también le haya quedado haciendo eco
-en su lengua, en sus manos.
Se fue y volverá, esa es la ilusión que puede hacerse realidad o mantenerse siendo más ilusionada, (las ilusiones como burbujas). Se fue y me quedé, mirando. Un mate frío, una canción nueva y un teléfono que corta cualquier pensamiento.
¿Estará tomando mate, será dulce o amargo?
De qué sirve saber eso, todo da igual desde acá. Dijo que basta.
Se fue y volverá, esa es la ilusión que puede hacerse realidad o mantenerse siendo más ilusionada, (las ilusiones como burbujas). Se fue y me quedé, mirando. Un mate frío, una canción nueva y un teléfono que corta cualquier pensamiento.
¿Estará tomando mate, será dulce o amargo?
De qué sirve saber eso, todo da igual desde acá. Dijo que basta.
Basta de vos que es temprano. Y me dejo, dejándome.
El aire se está agotando en este juego de la histeria en las palabras. El azúcar nieva la yerba, como nevada de trópico, fugaz y con cierta sorpresa.
Basta de vos que es temprano.
Así dijo, dejando la idea entre los dedos que no saben qué hacer. Tal vez deba dedicar mi mente a lo mío. Tal vez. Aunque es tan difícil cuando hay algo que queda ahí, picando. Las cenizas de una hoja caen. No quiero más hojas.
Ella dijo basta de vos que es temprano.
Como con una adicción, una dependencia triste o más que alegre, basta de vos que es temprano. Se fue. Pero va a volver a esa silla, a esa luz, a esas risas de hiena. Nada de pasados, hoy. Basta de vos y se fue.
Y yo ahora no puedo decir basta de mí. Debe ser porque es temprano y voy a tener que estar conmigo todo el día. Basta de vos que es temprano, con variados besos. Más tarde volverá, para luego quizás repetir
Basta de vos que es temprano.
El sol está mirando, ríe atrás de las nubes.
Basta de vos que es temprano.
Quizás mientras lo pienso, ella lo piensa. Y es tan temprano que no se entiende porqué. Pero la vida, el día, no se trata de entender. Hacer sin pensar, al menos no demasiado. Algún día viajará y volverá a decir basta. Basta de vos que es temprano. Dentro de una remera de algodón y escondida tras los lentes por el resplandor, estará pensando.
¿En qué piensan los demás?
El mundo es raro, por eso inventamos otros, tal vez mejores o menos extraños.
Basta de vos que es temprano. Y se fue, dejando que la tinta invente su día. Mientras el tiempo acá está quieto, como su mirada en el horizonte que marca el río, o el cielo, o un sueño.
Y ahora me toca a mí decirlo, pero no. No puedo, aún no me despego de tus besos. Más tarde, quizás. Basta de vos que es temprano.
El aire se está agotando en este juego de la histeria en las palabras. El azúcar nieva la yerba, como nevada de trópico, fugaz y con cierta sorpresa.
Basta de vos que es temprano.
Así dijo, dejando la idea entre los dedos que no saben qué hacer. Tal vez deba dedicar mi mente a lo mío. Tal vez. Aunque es tan difícil cuando hay algo que queda ahí, picando. Las cenizas de una hoja caen. No quiero más hojas.
Ella dijo basta de vos que es temprano.
Como con una adicción, una dependencia triste o más que alegre, basta de vos que es temprano. Se fue. Pero va a volver a esa silla, a esa luz, a esas risas de hiena. Nada de pasados, hoy. Basta de vos y se fue.
Y yo ahora no puedo decir basta de mí. Debe ser porque es temprano y voy a tener que estar conmigo todo el día. Basta de vos que es temprano, con variados besos. Más tarde volverá, para luego quizás repetir
Basta de vos que es temprano.
El sol está mirando, ríe atrás de las nubes.
Basta de vos que es temprano.
Quizás mientras lo pienso, ella lo piensa. Y es tan temprano que no se entiende porqué. Pero la vida, el día, no se trata de entender. Hacer sin pensar, al menos no demasiado. Algún día viajará y volverá a decir basta. Basta de vos que es temprano. Dentro de una remera de algodón y escondida tras los lentes por el resplandor, estará pensando.
¿En qué piensan los demás?
El mundo es raro, por eso inventamos otros, tal vez mejores o menos extraños.
Basta de vos que es temprano. Y se fue, dejando que la tinta invente su día. Mientras el tiempo acá está quieto, como su mirada en el horizonte que marca el río, o el cielo, o un sueño.
Y ahora me toca a mí decirlo, pero no. No puedo, aún no me despego de tus besos. Más tarde, quizás. Basta de vos que es temprano.
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