viernes

Porqué escribo

Escribo para ver la palabra y borrarla y volverla a escribir
cuantas veces sea,
para tocarla y que se mantenga ahí,
sé que me llevo bien con leerla
porque no sé cantarla ni tocarla en guitarra,
apenas si me animo a bailarla.

Me gusta la ge minúscula y las vocales mayúsculas,
menos la u.
Ya asumí que no me saldrá hacerlo de un trazo
por eso prefiero al ocho escrito con sus cuatro letras.

Quiero que la coma vaya donde tiene que ir
y que el punto y aparte haga una pausa donde hace falta.

Escribo porque admiro la historia narrada,
con sus voces escondidas entre las hojas,
los suspiros, las sonrisas, las muecas, las ironías,
los gestos, las lágrimas de tantos
que se ven entrelíneas.

Escribo como leo,
sin más pretensiones que disfrutar el paso del tiempo
entre la primera sangría y el punto final.

A secas, es que no necesito estar ahí para decir
lo que se me hace más fácil así:
siempre llevo un lápiz, una libreta y un libro en la mochila.

(Entre paréntesis podría aprovechar y decir
que escribo porque no te veo
y si te viera sé que no sería tan simple decirte lo que pienso ahora
mientras escribo,
porque le tengo menos miedo al blanco de la hoja
que al silencio.)

Escribo para mí y para vos sobretodo,
y también, porqué no, para quien quiera leer
o mirar:
escribir también es dibujar.

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