Es obvio que hay algo de lo que está seguro Uno, y es que es un obsesivo. Sobre todo con el orden. Las cosas que hace y sobretodo las que dice Uno: tienen que estar ordenadas. Lo más perfectas posibles. Uno se obsesiona en muchas cuestiones, se hace cargo de otras tantas. Y Uno se siente valorado: Narciso se pone como loco. Y eso, piensa Uno, es un camino de ida. Ahora Uno intenta mantenerse en esa línea, tiene que ser ese o más de lo que fue. Todo el tiempo, Uno tiene que progresar. Es parte de su obsesión, y de lo que se exige permanentemente. No es fácil manejarlo para Uno.
Por momentos, Uno quiere mandar todo a la mierda, pero no puede por las responsabilidades. Y eso a Uno lo pone gris. Porque, por momentos, Uno no está conforme con su vida en general. (Uno es sensible a pesar de mostrar esa capa de ser racional). Pero, claro, lo que menos demuestra Uno son sensibilidades.
Hay cosas que entristecen a Uno y no las larga. Aunque, poco a poco, Uno intenta hablar todo. No se quiere callar nada Uno: ni lo lindo ni lo feo. Ya pasó por eso de guardarse todas las cosas, y no le fue bien. Uno pasa de la tristeza a la alegría muy rápido. Y le encanta amar y sentirme amado. Uno cree que, de alguna manera, de eso se trata vivir. O al menos para Uno. Uno sabe que con el amor se aprende a estar atento a más cosas no solo de Uno, a pelearse un poco más con Narciso. Uno se pone a prueba, se reformula su vida diariamente. Pero si hay algo que aprendió Uno y se convirtió, no hace mucho, en una regla de la vida de Uno, es que todo lo que hace tiene que tener una utilidad, un fin, que lo llene a Uno. Si no, no lo hace. Uno tiene que avanzar en felicidad, en alegría, no en más bajones. No porque haya tenido cientos, sino porque Uno sabe que puede tenerlos y no los quiere tener. Y Uno es contradictorio, como uno, porque todo lo que hace, lo quiere seguir haciendo. Porque es la vida de Uno, y él elige sus tiempos, aunque esto solo lo diga en voz alta y Uno, a veces, no lo represente.
A veces, Uno es egoísta, pero intenta ser mejor persona. A veces, Uno tiene claro lo que quiere, dice lo que siente, e intenta hacer lo que dice. Por eso Uno, generalmente, no dice cosas que no puede hacer. A veces, Uno disfruta de vivir, de hacer lo que hace, de leer lo que lee. A Uno le encanta escuchar música y cantar en voz alta, leer novelas y autores limados que hablan de cosas que no va a aplicar nunca o quizás olvide al rato. Uno es auto-crítico con lo que hace, y eso se nota. A veces, Uno piensa de más. Y sabe cosas que nadie sabe que, claro, son de Uno. Y le encanta a Uno que eso pase.
A veces, Uno es egoísta, pero intenta ser mejor persona. A veces, Uno tiene claro lo que quiere, dice lo que siente, e intenta hacer lo que dice. Por eso Uno, generalmente, no dice cosas que no puede hacer. A veces, Uno disfruta de vivir, de hacer lo que hace, de leer lo que lee. A Uno le encanta escuchar música y cantar en voz alta, leer novelas y autores limados que hablan de cosas que no va a aplicar nunca o quizás olvide al rato. Uno es auto-crítico con lo que hace, y eso se nota. A veces, Uno piensa de más. Y sabe cosas que nadie sabe que, claro, son de Uno. Y le encanta a Uno que eso pase.
Uno es una paradoja: es cerrado y es abierto. Puede hablar durante horas huevadas y cosas serias. En cada huevada, Uno siempre tira alguna verdad, por mínima que sea. Y viceversa. Uno es un hombre que dice que es feliz, pero a veces no lo siente. A veces, todo lo contrario. Sabe Uno que, por momentos, es ciclotímico. Uno camina por cuerdas flojas bastante más de lo que quisiera. Uno saca conclusiones, muchas veces acertadas, que no tiene manera de comprobarlas. Uno analiza todo y es como un sabueso cuando quiere serlo. Cada vez que Uno cuestiona algo, es porque tiene algo dentro que lo avala. Uno está aprendiendo a aplicar lo que la vida le enseñó. Uno es mundano cuando quiere serlo. Y a veces cuando no quiere también. Uno es a veces autodestructivo, y lo disfruta. A Uno le gusta correr riesgos. A Uno le gusta ser Uno, lo más que pueda, la mayor parte del tiempo. Uno es sincero, pero de acuerdo a sus tiempos. Ha aprendido a fermentar información que lo lastima para tirarla en el momento en el que se sienta preparado.
Uno ha aprendido a hacer el mal, encubriéndolo como si estuviera bien. Suele convencerse, Uno, de que lo que hizo mal, está bien. Siempre encuentra argumentos para argumentarse. (Quizás no siempre, y eso Uno lo sabe). Uno no cree en el perdón. Uno es de esos que necesitan a veces mucho tiempo solo, pero depende de su ciclotimia, y eso lo maneja nada más que Uno. Y por lo visto, Uno es tantas cosas, que ocupa un montón de líneas. Uno es, básicamente, alguien que quiere crecer, aprendiendo de la vida de otros y de la propia, y aprender también a transmitir su vida a otros, sin saber qué transmitir, pero por lo menos una sonrisa o una lágrima. Uno es, también, alguien que no sabe poner puntos finales, pero sí sabe empezar. O al menos, es lo que más le gusta a Uno.
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