lunes

Especialidad

Mi nombre es Celestino y mi apellido Tavieres. No me agradan demasiado esas personas que andan por la vida inflando el bombo que creen ser, y se inflan el pecho, y agrandan sus virtudes e ignoran –o tal vez desconocen- sus defectos. Esa gente que es su propia vendedora, no es, como dije, la de mayor agrado para mí. Pero a veces, tengo que reconocer, es necesario. Ante la dificultad de insertarse uno en el mercado, por falta de marketing, de público o lo que sea, uno mismo debe salir a venderse, aunque no sea agradable. Todo el tiempo, señora, señor, estamos haciendo cosas que a alguien, en algún punto, le van a molestar o le molestan desde el vamos. Quizás no sea todo el tiempo, pero varias veces. Y Ud. no podrá negarlo. Además, Ud., como todos, sabe que generalmente esas cosas llegan a las personas a las que les va a molestar. Muchas veces, nos convencemos de que eso pasó, de que no le molestó. Pero le voy a decir algo: siempre ese otro sabe lo que Ud. hizo. Quizás no con precisión, quizás no con exactitud milimétrica, pero lo sabe. Si no le dijo ni le hizo nada, es porque se está haciendo el boludo. Pero señores y señoras, vivimos en un mundo de confrontación, de mucho palabrerío, de mucha mala saña. Es difícil hoy salirse con la de uno, porque ya quedan pocos que se hacen los boludos. Sí, señora, ya quedan pocos que lo hagan por placer. Hoy todos te enfrentan, te cuestionan, te dicen algo. Tal vez, directamente te perdonan, pero no se hacen los boludos. Las cosas se hablan prácticamente siempre. Y por eso es que le vengo a ofrecer mis servicios: Soy Especialista en Hacerme el Boludo. Si Ud. quiere insultar a alguien, hacer alguna maldad dirigida, quiere incluso devolver alguna mala acción a esa persona que se pasó de la raya pero no sabe cómo, contráteme. Soy el mejor haciéndome el boludo. Puedo hacerme pasar por la persona que Ud. quiera o puedo ser yo mismo con quien Ud. pruebe sus maldades o pequeñas venganzas, mientras yo me hago el boludo. Sáquese las ganas de insultar, bardear, putear, vengar, mientras yo me hago el boludo. Las mayorías ya no encuentran quien se haga el boludo, por eso es que le brindo mis servicios a un costo casi casi popular. No hay nadie en el mercado que sepa hacerse el boludo tan bien como yo. Si querés traicionar a alguien, ya sabés, ¡yo me hago el boludo y sacate las ganas de traicionar!


Contraindicación: no es lo mismo hacerse el boludo que serlo: hay que pagar por adelantado.

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