cemento por doquier
abajo, arriba, en cada costado,
enredaderas trepadoras
de agua y cal,
cemento y pobres,
propios y ajenos y otros,
el cielo cada vez más lejos
grietas y tierra en las manos ásperas
que prenden fuego, sin miedo,
llantas, alambre, basura
acalorando los sueños
reviviendo la esperanza
alimentando los hijos del suelo
las voces acalladas
gritan
una y otra vez, futuro,
gritan
una y otra vez, futuro,
y no responden, no responden
más que silencios o balas,
en venta el himno
la bandera manchada
(con sangre)
en la tele se ve papá
detrás de las estadísticas
de desempleo
en la radio salió mamá
con el movilero
desde el cacerolazo
en el diario salió un vecino
enfrentado, herido
en algún hospital
argentino
las voces negras, villeras
pobres, mestizas, oriundas
de la tierra latina de américa
gritan
una y otra vez, futuro,
gritan
una y otra vez, futuro,
queriendo decir ahora
en un rato, mañana
futuro, gritan futuro
por abajo murmuran, susurran
prometen dejar de alejarse
el cielo para que otros lo acerquen
por abajo esas voces hablan
aunque no las vean, aunque no se muestren
por abajo hay ecos, rastros
de alguna vez, del tiempo
por la noche resuenan y mantienen
en vilo los nuevos ojos, los nuevos cuerpos
las nuevas voces
por abajo dejarán de sentir
los azotes del ayer
y volverán a empezar
a vivir el futuro que las voces
una y otra vez, gritaron
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