miércoles

La mujer que amé


La mujer que amé
me sonreía cuando la miraba,
jugaba conmigo en los recreos
                            de la vida,
me extrañaba.

La mujer que amé,
disfrutaba al verme,
amarme, tocarme,
luz de velas, voz
                            y guitarras.

La mujer que amé,
cantaba para hacerme reír,
llenaba papelitos con su amor,
me miraba antes de
                           despertarme.

La mujer que amé,
me abrazaba en las películas,
me bailaba en sus canciones,
me cocinaba con sus manos,
                          acariciándome.

La mujer que amé,
(que también me amó)
desapareció, se fue,
se perdió

quizás en una gran ola del mar,
en la inmensa ciudad
o en los brazos de otro amor,
tal vez aprendió a volar,
y se fue, volando.

tal vez, simplemente,
dejó de creer, mirar, sonreír,
jugar, cantar, escribir, bailar,
cocinar, tocar, disfrutar,
amar.

Quizás, la mujer que amé,
prefirió el recuerdo,
una foto, un disco,
un sueño
                 inconcluso,

por el desgarro de ese ahora,
el llanto de cada hoy,
la ausencia constante,
                (incluso estando.)


Quizás confió que el futuro
sepa hablar del pasado. 

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