viernes

Amelie

Son las seis y cuarto de la tarde de un domingo más en Buenos Aires. En el otro polo del mundo, una chica de alrededor de quince años, sueña con su amor no correspondido y en Europa un señor de casi cincuenta, apaga el televisor y prende el velador. Un perro vagabundo camina por el Central Park en Nueva York y una mariposa aletea por la llanura brasilera. El mar se aleja de la costa de Mar del Plata, tironeada por la costa del Este de Sudáfrica. Un león se está devorando a una gacela en algún lugar del mundo, mientras en Rusia comienza a caer una fuerte nevada. Un hombre de China, aún no pudo dormirse, ya cargó la pistola y está a punto de suicidarse. Amelie cuenta orgasmos en el anochecer francés, unas cuentas mujeres gritan de placer. Florecen los jardines coloridos en Chile y caen las hojas en España, dorando las calles. Juan mira por la ventana y ve pasar al viento, de Norte a Sur, quizás sea un vendaval en Bahía Blanca o una simple brisa en Necochea. En Italia, un famoso escritor comienza su mejor novela, pero él aún no lo sabe. Al mismo tiempo en el que una mujer corre un taxi, el mundo gira sin parar y el sol mira de reojo. Una canción empieza en la casa de al lado de un hospital, y un bebé grita al salir de la panza de su madre. Veinticinco años después, el mismo bebé se va a consagrar como músico en un recital frente a una multitud que le grita, lo aplaude y luego lo olvidará. Y Juan no deja de pensar, mirando por la ventana los vestigios del viento y a la vida pasar caminando por la vereda de enfrente. Más tarde, que puede ser a las siete como a las diez de la noche, tal vez salga a caminar sin saber que alguien lo espera, y lo seguirá esperando, en alguna parte de la ciudad.

11/09/08 

3 comentarios:

  1. Que bello!!
    Me hizo emocionar!
    Chivy

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  2. Hermoso... Y vos bien sabés que no soy de andar desparramando elogios.

    Ahora bien...

    ¿Puede ser que ya lo haya leído antes? No te estoy acusando de plagio, sino de antiguedad... No sé si... Me interpreta Teodoro.

    Con mis más humildes saludos. (a los agrandados los dejé durmiendo)

    Saluda.

    Atte.

    Oliveria.

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  3. Verdad... muy parecido! Me gusta tu blog. A ver si encontramos otras similitudes :)

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